10 julio 2013

¿Bricolaje de la madera o carpintería? Dos formas de entender el trabajo de la madera. ¿Dos?

Hace unos días Julio me dejó un extenso comentario con su opinión sobre qué le parece eso de aprender carpintería a base de leer blogs y ver vídeos en internet. Pensé que este es un buen tema para una entrada del blog, así que copio y pego su comentario (espero no te importe Julio) y después dejo mi contestación. Veréis que no estamos de acuerdo en todo, supongo que porque nuestros caminos y nuestro estado del arte no son los mismos. Si no conocéis su blog, en la intimidad de las virutas reveladas (parece que cerró el blog), pasaros por él. Así podréis comparar dos formas distintas de trabajar y decidir si realizamos el mismo trabajo o son cosas distintas.


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Mi opinión (la de Julio) es que internet es una gran fuente de información y que intentar aprender a través de la red es económico pero poco fructífero y exitoso. He comprobado varias veces que en este país la gente aficionada al trabajo de la madera, están mas cerca del bricolaje que de completar verdaderos proyectos con madera. Desgraciadamente para mi, porque para el resto todo esta bien, la gente aficionada a trabajar la madera prefieren aprender experimentando, basándose en el método ensayo-error y a través de información difusa e incompleta en publicaciones extranjeras, en lugar de gastarse el dinero en asistir a clases que demuestren métodos efectivos y transparentes que garanticen el éxito y buen resultado en nuestros talleres, y así poder disfrutar del proceso durante una tarea sabiendo lo que se hace y porque se hace así  y porque otros métodos pueden ser peores o menos convenientes. De esta manera yo pienso que se ahorra un largo camino de incertidumbre y una gran cantidad de tiempo que se puede dedicar a trabajar verdaderamente en trabajos en lugar de estar adivinando lo que se hace. Para mi aprender con internet es dar palos de ciego. Al final se romperá la piñata pero cuantos jarrones hemos roto primero. Prueba de ello son los comentarios que recibo en mis publicaciones en la red, agradezco infinitamente el apoyo y valoración de lo que expongo, pero la gente se equivoca al decir que enseño algo, eso es erróneo, lo único que hago y que pretendo con internet es dar a conocer el trabajo de la madera de forma tradicional y artesanal, divulgando cierta información que puede ser relevante. Pero para enseñar y aprender de verdad, hay que participar activamente en una tutoría personal, donde puedo corregir o advertir los vicios que se cometen al trabajar. Mi intención en aula flamingo es ofrecer una enseñanza de provecho, mi función es quitar la venda de la ignorancia para romper la piñata con el primer golpe.

Espero que nadie se sienta mal por mis opiniones, siento ser tan sincero pero es la experiencia que tengo de los últimos años y al ver la actividad de otros en otras paginas, y los comentarios en foros.



Como siempre gracias Sergio por tus molestias en publicar tan motivadora informacion en tu blog.

Un saludo.



Julio Alonso

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Mi respuesta:

Yo creo que cuando se busca información en internet hay que saber para qué se busca, qué se busca y con qué se encontró uno en esa búsqueda. Mi impresión después de años de afición a la carpintería es que en España (desconozco como está el tema en otros países hispanohablantes) la cultura de trabajo de la madera se ha perdido en un breve periodo de tiempo. Conozco bastante gente que me cuenta que su padre o su abuelo era carpintero y sin embargo ese conocimiento no se ha transmitido y se ha perdido. Últimamente con esto del auge del bricolaje de la madera es mucha la gente que se interesa por aprender, pero en muchos casos se empieza de cero. Y ese es el problema. Si eres aún un chaval te haces por ejemplo un FP (formación profesional) o acudes a una escuela de carpintería y aprendes bien el oficio, pero cuando se tiene una edad mucha gente ya no piensa mucho en recibir clases ni les apetece ir y tira de experimentación, de internet y de algún amigo que le enseñe cuatro cosas. Y no lo veo tan mal, a veces hay que experimentar o ver lo que otros muestran en internet para ver qué posibilidades tiene esta afición y ver hasta donde se puede llegar, ya que a nadie nos gusta hacer grandes inversiones en una afición en la que no sabemos a donde vamos a llegar. Tengo que decir que mi camino ha sido el de la experimentación en mi taller y el de ver vídeos en internet. He ido adquiriendo práctica y algún conocimiento y veo que puedo obtener resultados bastante buenos con lo que dispongo. Siendo consciente de mis limitaciones ahora es donde siento que me gustaría recibir clases con un carpintero profesional o en una escuela de carpintería que me enseñen los conocimientos y las técnicas en condiciones, pero en este momento no me lo puedo permitir y tampoco aquí tengo acceso a esas clases en persona.
Al partir de cero en una afición como esta, tiene que haber una fase de acercamiento a la práctica que nos permita descubrir que tan grande es nuestro interés, para luego decidir qué caminos tomar en función de nuestras posibilidades. Y me refiero a las posibilidades económicas (que serán las que sean), recursos disponibles (que dependerán en gran medida de la zona donde vivamos) y las posibilidades que nos de nuestra propia habilidad (que mejorará a medida que adquirimos conocimiento y práctica). Así que creo que el del bricolaje de la madera es un buen comienzo para que poco a poco más gente se anime con la afición a la carpintería y luego muchas de esas personas se animen a recibir clases en cursos realizados por artesanos o en escuelas de carpintería centradas en la enseñanza del trabajo más artesano.

Entre tu blog y el mio hay grandes diferencias en cuanto al contenido. A ti se te ve entusiasmado con el conocimiento de las técnicas, para ti la estética final de tus proyectos de carpintería no se entiende totalmente sin la estética de tu forma de trabajar. Yo disfruto viendo trabajar así porque entiendo el esfuerzo, el conocimiento y la pasión que se hacen necesarios para trabajar de esa manera, pero a la hora de realizar mis proyectos tengo que tirar de mis posibilidades y busco más el resultado final antes de pensar en un trabajo tan perfeccionista (que no he tenido posibilidad de aprender y que no se aprende en cuatro días solo viendo vídeos en internet). Para realizar los proyectos tiro de mis máquinas eléctricas de bricolaje, lo que me obliga a aislarme (gafas, mascarilla y cascos para los oídos) para protegerme de la madera que se defiende lanzándome grandes cantidades de astillas y serrín que se meten y se clavan en los ojos, polvo de madera que me atasca los pulmones y provocando que las máquinas generen ruidos ensordecedores. Mientras, tú necesitas un contacto más directo con la madera, la tratas amablemente, sientes la sutil vibración de las herramientas manuales mientras cortan las fibras acompañadas de un característico sonido, y por lo que veo la madera te responde encantada, encantada en todos los sentidos.

En algunos comentarios a mi me dicen maestro y tengo que decir que me lo tomo con humor, ya que yo de maestro carpintero no tengo nada. Yo diría que lo mio es el bricolaje de la madera. Soy bastante apañado, eso si, e intento mostrar mis trucos y cómo hago algunos proyectos, buscando mejorar nuestros pequeños talleres para intentar maximizar las posibilidades de nuestras pequeñas máquinas, y con la intención de animar a quien ve mi vídeos y lee mi blog a seguir con esta afición, pero quien busque en mi a quien le enseñe la profesión de carpintero está en el sitio equivocado. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que si quieres aprender realmente la profesión de carpintero debes buscarte una escuela donde recibir las clases de teoría y prácticas necesarias. Si uno se conforma con hacer algunos proyectos en su taller casero siempre está bien echar un ojo a los trucos y proyectos que otros cuelgan en internet, aunque eso también puede suponer riesgos y frustraciones. Contra eso sentido común, paciencia y recapacitar sobre cuales deben ser las fuentes de conocimiento a las que se acude.

Supongo que todo depende de hasta donde cada uno quiere llegar, aunque cuando uno llega muchas veces apetece seguir caminando.

Sergio